
habitación en roma (1952)
jorge eduardo eielson

junto al tíber la putrefacción emite destellos gloriosos
heme aquí juntando
palabras otra vez
palabras aún
versos dispuestos en fila
que anuncien brillantemente
con exquisita fluorescencia
el nauseabundo deceso
del amor
millares y millares
de palabras escritas
en un water-closet
mientras del cielo en llamas
de roma
cuelgan median y calzoncillos
amarillos
cómo puedo yo escribir
y escribir tranquilamente
y a la sombra
de una cúpula impasible
de una estatua
que sonríe
y no salir gritando
por los barrios horrendos
de roma
y lamer las llagas de un borracho
desfigurarme la cara
con botellas rotas
y dormir luego en la acera
sobre los excrementos tibios
de una puta o un pordiosero
podría llenar cuartillas
y cuartillas aún peores
contar historian abyectas
hablar de cosas infames
que nunca he conocido
mi vergüenza es sólo un manto
de palabras
un delicado velo de oro
que me cubre diariamente
y sin piedad
pero si algún día
un instante juntó al tíber
sin un ruido
ni un silbido
ni una nube
ni una mosca
al pie del río
con tan sólo
un cigarrillo
una cerilla
y una silla
en tanto estío
se levanta en mí un sollozo
¡oh maravilla!
semejante a una montaña
o a un mosquito que aparece
cada siglo en el cenit
aquel día
yo os lo juro
arrojaré al canasto
el universo entero
renacerá el amor
entre mis labios resecos
y en estos versos dormidos
que ya no serán versos
sino balazos
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